
TOY STORY
Hoy fuimos a ver está película al cine. Desde que mi hijo nació mis visitas al cine casi se han limitado a películas de animación para niños, y la verdad, me parece bien, las películas para mayores de 14 años las vemos ahora en la intimidad del hogar, digo, a la larga resulta más económico, más sano y más cómodo también. En fin, pero las películas para niños sí las vemos en el cine, cubiertos de grandes cantidades de canchita y mucha sprite.
Esta semana hemos visto en video Toy Story 2 por lo menos una vez por día, en algunos casos, dos, y Gabrielito esperaba con ansias la película 3. Y debo decir que la disfrutó. A mi me asombra la capacidad que tiene para admirar las cosas, la verdad, es que yo no recuerdo nunca haber sido así, por lo menos no con la honestidad con la que él lo hace, muchas cosas me gustaban, pero en mi recuerdo están más ligadas a mi necesidad de pertenencia a un grupo que a otra cosa. Gabriel en cambio casi casi vive en la piel de sus superhéroes favoritos, duerme abrazando su muñeco del Hombre Araña y ahora con su Boss Lightyear al otro lado, y si se los quieres quitar, dormido los agarra fuerte. Se sabe de memoria los nombres de los dinosaurios y sus características físicas, sabe quienes conforman la liga de la Justicia y quienes la de los Vengadores, y si jugando, intento que El hombre araña colabore con Superman, me corrige de inmediato, porque claro, la Liga de la Justicia y la de los Vengadores nunca trabajaron juntas, y Jose me dice que una es de DC y otra de Marvel, y entonces yo corro al kiosko a comprarme una historieta que a decir verdad, me confunde más todavía porque no entiendo ni michi, y créanme que ahora se mucho más que hace un año, cuándo recién me estaba especializando en dinosaurios. Y justo cuándo me empezaban a interesar los animalotes, me llegaron los superhéroes al rescate.
Es increíble ver a un niño crecer, yo lo miro y lo disfruto sin salir de mi asombro, y muchas cosas me las explico bajo la premisa de que de seguro, sí es un superhéroe. Hoy durante la película escuchaba a mi hijo hablar, decirles a los personajes lo que debían hacer, y cómo hacerlo, y luego se enojaba porque no le hacían caso, lo vi preocuparse por ellos, es decir, lo ví vivir la película, y eso me pareció maravilloso; y me di cuenta que en ello, él es igual que su papá, ambos comparten la misma facilidad para asombrarse de la vida, y yo los miro desde mi lugar, que está un poco más pegadito a la tierra, y los admiro así como son.
No hay comentarios:
Publicar un comentario